El drama en el universo de Red Bull Racing ha tomado un nuevo y explosivo giro. Sergio "Checo" Pérez, quien se encuentra en su año sabático preparándose para el proyecto de Cadillac 2026, ha roto el silencio sobre la eterna disputa por el segundo asiento de la escudería austriaca, lanzando dardos directos hacia sus antiguos contendientes: Yuki Tsunoda y Liam Lawson.
En declaraciones recientes que han sacudido el paddock, el piloto mexicano reveló que el jefe del equipo, Christian Horner, siempre tuvo dudas sobre la capacidad de los pilotos de RB (ex AlphaTauri) para manejar la presión de un equipo de punta.
“Christian siempre lo supo. Él sabía que poner a Yuki o a Liam en ese asiento era una apuesta arriesgada que probablemente terminaría en fracaso”, sentenció Pérez.
El peso de la sombra de Verstappen
Según el tapatío, la gestión de Red Bull durante la temporada 2025 demostró que sustituirlo no era tan sencillo como parecía en el papel. Pérez explicó que la telemetría y los datos internos siempre favorecieron su estilo de manejo y su capacidad de recuperación, algo que ni el japonés ni el neozelandés lograron replicar bajo el intenso escrutinio de Milton Keynes.
Para Checo, el tiempo le ha dado la razón a Horner en su decisión de haberlo mantenido tanto tiempo, a pesar de las críticas externas:
* Sobre Tsunoda: Pérez sugirió que su inconsistencia emocional fue el principal freno.
* Sobre Lawson: Indicó que la falta de experiencia en situaciones de carrera crítica le pasó factura rápidamente.
Estas declaraciones llegan en un momento en que Red Bull sigue buscando estabilidad tras un 2025 complicado, mientras Checo Pérez se muestra más confiado que nunca, observando desde afuera cómo su valor en el equipo se hizo evidente tras su partida.

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